Este donquijotesco
don Miguel de Unamuno, fuerte vasco,
lleva el arnés grotesco
y el irrisorio casco
del buen manchego. Don Miguel camina,
jinete de quimérica montura,
metiendo espuela de oro a su locura,
sin miedo de la lengua que malsina.
A un pueblo de arrieros,
lechuzos y tahúres y logreros
dicta lecciones de Caballería.
Y el alma desalmada de su raza,
que bajo el golpe de su férrea maza
aún durme, puede que despierte un día.
Quiere enseñar el ceño de la duda, antes de que cabalgue, el caballero; cual nuevo Hamlet, a mirar desnuda cerca del corazón la hoja de acero. Tiene el aliento de una estirpe fuerte que soñó más allá de sus hogares, y que el oro buscó tras de los mares. Él señala la gloria tras la muerte. Quiere ser fundador, y dice: Creo; Dios y adelante el ánima española... Y es tan bueno y mejor que fue Loyola: sabe a Jesús y escupe al fariseo.
**** Esta lindo tu blog... y el poema lindo Espero pronto pases por el mio espero tu firmita. *****
ResponderEliminarTe cuidas
hola am pues el poema se me hace muy lindo ya ke le hace como un homenaje de a Don Miguel en el que refleja lucha.
ResponderEliminarEl poema me agrado.
Bueno te espero en mi blog junto con tu comentario
Este poema dedicado a don Miguel de Unamuno
ResponderEliminardonde describe su vida como el la piensa es lindo.
Realmente como no todos vivimos la vida
es muy dificil ser soñador e imaginar las cosas que suceden.